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jueves, 2 de enero de 2014

Estrella Galicia, el cava y los contratos...


De la misma manera que las tiendas, los locales o algunos negocios varios dicen cerrar por vacaciones, este blog ha cerrado también durante estas últimas semanas. Así que, discúlpeme. Pero no se preocupen, desde hoy el blog vuelve a estar activo.

El tema que trataré hoy ha sido de gran controversia desde que el minuto uno del 2014 marcó la entrada del nuevo año. Anna Simón, presentadora y una de las caras más valoradas por la televisión de hoy en día, ha sido el núcleo de la críticas.

La flamante y guapa presentadora, hace tan sólo dos meses, fue coronada como reina del cava por la cofradía correspondiente. Sin embargo, su contrato no era ni mucho menos cerrado, pues la chica de Mollet presentó las campanadas brindando con cerveza Estrella Galicia para desearnos el inicio de año, sin ningún tipo de reparo.

Desde entonces se ha hablado mucho sobre la cuestión. Y opiniones muy distintas, incluso en un mismo diario, se han manifestado sobre el tema. En el caso de La Vanguardia, mientras Màrius Carol, quien es desde hace poco el nuevo director, hablaba de conservar las formas y que el cava tenía que seguir siendo objeto del brindis, Quim Monzó opinaba muy diferente, pues para él, Anna Simón estaba en todo su derecho de actuar tal como lo hizo.

Y es que en este caso, Monzó tiene toda la razón. Creo que a pesar de que la imagen es mala, nada impide hacerlo, pues se puede hablar de las formas pero no como algunos hacen (en otros periódicos) de si el acto es moral o de si es ético. Si algo creo, es que dar lecciones de ética sólo las pueden dar los filósofos. Y ya se llame Anna Simón o Conchita Brava, sea quien sea, está en su derecho de actuar libremente en la medida que lo considere necesario. ¿Es que acaso la presentadora se ha de atar de manos, servir y ganar dinero únicamente de la Cofradía del Cava?

Los que estudiamos económicas y empresa sabemos que, desde que se entra en la universidad, al menos este es mi caso, se habla de contratos. Así pues, se entiende como "contrato" el pacto entre dos bandos en concreto y que se caracteriza por ser implícito o explícito. No digo que la Cofradía del Cava haya firmado un contrato implícito con Simón, porque no lo sé, pero lo que está claro es que muy explícito no era. Y como se dice en Cataluña, "qui paga mana" que viene ser en español "quien paga manda", si Estrella Galicia pone dinero y las condiciones en contrato de la presentadora con el gremio del cava lo permite, vía libre para firmar.






martes, 10 de diciembre de 2013

What's my line?

La televisión americana siempre ha sido la fábrica de las grandes producciones. De hecho, no hay que ser muy astuto para ver que gran parte de la parrilla televisiva actual es una copia, muchas veces imperfecta, de programas nacidos en los Estados Unidos.

Programas de cocina, de humor, realities, sitcoms o los grandes concursos, la mayoría nacen en el otro lado del charco. Han habido de más buenos y de más malos, pero existe uno que creo que marca un antes y un después en la innovación televisiva.

Se trata del programa "What's my line?", emitido por la CBS en los años 50. Desgraciadamente yo aún no había nacido, pero gracias a Youtube he podido disfrutar de grandes momentos emitidos en este programa. Contó con un sin fin de personalidades del mundo de la cultura, el cine y la fama en general. La traducción al español es "¿Cuál es mi profesión? y trataba precisamente de esto.

Una mesa de colaboradores tenía que adivinar, con los ojos tapados, quien había en frente de ellos mediante una serie de preguntas que el invitado sólo podía responder con un SÍ o un NO.

Como buen catalán, creo que poner el programa en que Salvador Dalí fue invitado es mi obligación. Sin embargo, no es porque sea de los de casa, sino por el simple hecho de que es genial. Él era un surrealista en toda regla, y lo que se dice poner los pies en el suelo, no los ponía demasiado. Pero de hecho, se lo podía permitir, pues pese ser un excéntrico egoísta era un genio como una catedral.

Precisamente por el egocentrismo que le caracterizaba, Dalí responde sí a todo, pues el pintor se consideraba que era de todas la profesiones, dificultando a los colaboradores adivinar quien era de verdad. Vean y disfruten.